Por Héctor Yunes Landa
La deuda externa del país y la desaparición de personas en México guardan un paralelismo trágico: en tan sólo ocho años de gobiernos de Morena, ambos se han duplicado.
El total histórico del país ya supera las 130 mil personas desaparecidas; de todas ellas, entre 65 y 75 mil -con base a registros oficiales y análisis independientes- corresponden solo a los gobiernos de Morena, en buena medida resultado de la criminal estrategia de abrazos y no balazos impuesta por López Obrador como una concesión al crimen organizado.
El Estado mexicano está rebasado. La crisis no cede, es un cáncer en metástasis. En el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum, el promedio ya alcanzó 40 desapariciones diarias, la mayor cifra en la historia.
El continuo hallazgo de fosas clandestinas sólo aumenta la tragedia. A la fecha se han encontrado más de 4500 fosas -en la mayoría de los casos por los colectivos de búsqueda y no por las autoridades-, que contienen más de 6 mil 200 cadáveres y 4 mil 600 restos humanos, además de unos 72 mil restos humanos no identificados.
Y aún peor. Recientes revisiones oficiales de registros han generado sospechas de que se intenta reducir artificialmente las cifras, lo que ha provocado indignación entre colectivos de búsqueda.
Tan grave como la desaparición es la impunidad: sólo una mínima parte de los casos tiene carpeta de investigación efectiva, la mayoría de las desapariciones no se resuelven ni judicializan y las familias terminan haciendo labores de búsqueda por su cuenta. Son las víctimas quienes buscan a las víctimas.
Por esta razón, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada ha decidido solicitar a la Asamblea General que tome medidas destinadas a apoyar al gobierno de México en la prevención, investigación, castigo y erradicación de este crimen, ante la situación de las desapariciones en el país.
El Comité concluyó que hay “indicios fundados” de que se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas que podrían equivaler a crímenes de lesa humanidad, alegando que se han producido ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil en diferentes partes del país.
La respuesta del gobierno de México fue rechazar el informe de la ONU y negarse a recibir ayuda para atender a las víctimas. Se trata de crímenes de lesa humanidad que la 4T pretende ocultar.
Sin embargo, mientras el gobierno rechaza esa ayuda, miles de familias continúan buscando a sus seres queridos con sus propios medios, en fosas clandestinas, desiertos y campos abandonados. Muchas madres han muerto en esa búsqueda.
Veracruz es un ejemplo de la hipocresía morenista. En el primer día del peor gobierno de la historia, Cuitláhuac García declaró una emergencia humanitaria por la desaparición de personas; desvarío que lo llevó incluso a pedir el apoyo de la ONU que hoy reniegan.
La realidad fue la omisión y el olvido. Al cierre del sexenio de Cuitláhuac García se reportaron 6,392 personas desaparecidas, lo que significó un aumento del 59% respecto a los gobiernos anteriores.
Desaparecer a los desaparecidos ha sido la solución mágica del gobierno morenista.
La puntita
El Congreso del estado es la máxima tribuna donde se discuten y proponen soluciones a los problemas del estado. Morena no puede esconder la realidad ‘reventando’ las sesiones. A partir de hoy me reincorporo a mis actividades legislativas. No nos van a callar. |
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